Abstract:
La
Guerra Civil Española se puede
estudiar en las aulas de Secundaria leyendo Literatura Infantil y Juvenil.
Diferentes libros de estas características muestran a los alumnos los sucesos
más significativos de este conflicto, así como sus consecuencias. De esta
manera se acerca a los estudiantes a una realidad más tangible, alejada de los contenidos
estrictamente académicos, en los que predominan fechas, nombres de generales o
de batallas. A través de la lectura de obras como Cielo abajo de Fernando Marías; Silencio
en el corazón de Jaume Cela; Memorias
de una vaca de Bernardo Atxaga y El
hombrecito vestido de gris de Fernando Alonso, se pueden trabajar en el
aula todos los tiempos del enfrentamiento bélico. El conflicto, las batallas,
los ataques aéreos, las ideologías de cada bando, pero también los años inmediatamente posteriores a la guerra y la dictadura, aparecen recogidos y
presentados en términos cercanos a los alumnos, con personajes cercanos a su
sensibilidad y entramados que responden a sus intereses reales, no impostados.
La lectura
contribuye al desarrollo cognitivo de los jóvenes y favorece la consecución de
las habilidades básicas, así como la competencia de aprender a aprender. Los
estudiantes en el proceso lector realizan inferencias sobre las tramas que se
suceden y ponen en marcha su mente, su creatividad…, al tiempo que obtienen
respuestas sobre los hechos históricos y fortalecen su autonomía.
Por
tanto, se plantea que la asignatura de Literatura tienda un puente a la de
Historia y viceversa, hasta construir un camino bidireccional en el que los
alumnos puedan pasear por el saber, lejos de los compartimentos estancos a los
que estamos acostumbrados. Así, el aprendizaje significativo y el trabajo colaborativo
se pueden convertir en la base metodológica necesitaría para a un aprendizaje activo.
El único
problema: la distancia que separa a quienes imparten las materias, pero eso
tiene solución.